Inspección Rolls Royce 20/25 HP Thrupp & Maberly
Un Rolls-Royce de antes de la guerra por 22.000 euros suena a oportunidad. Tiene el radiador, la mascota y una carrocería Thrupp & Maberly, uno de los grandes carroceros londinenses. Un cliente nos pidió que lo inspeccionaramos antes de comprar.
Esto es lo que encontré. Spoiler: no se lo recomendamos.
El coche
Es un Rolls-Royce 20/25 HP de 1935, con motor de seis cilindros en línea de 3,7 litros y carrocería landaulette en amarillo y negro. Sobre el papel, una pieza preciosa.
Pero un coche así se juzga por lo que esconde, no por cómo sale en las fotos.
Lo bueno: el chasis
Empiezo por lo positivo, porque lo hay. El chasis, en las zonas accesibles, estaba sano: sin corrosión importante, sin soldaduras ni refuerzos raros. La placa de identificación parecía original y el vendedor coincidía con el titular de la documentación.
Es la parte más difícil y más cara de recuperar en un coche así, y estaba bien.
Lo malo: la madera
En un coche carrozado de esta época, la estructura de la carrocería es de madera. Y ahí estaba el problema.
Encontré podredumbre en varias zonas, sobre todo en los marcos de las puertas y en la parte alta del pilar trasero izquierdo. Ninguna de las puertas estaba bien alineada, con holguras irregulares por toda la carrocería. La capota del landaulette no se pudo accionar del todo, y la estructura no asentaba bien sobre el techo fijo.
Encima, el forro del techo trasero estaba húmedo y el coche estaba almacenado al aire libre. Cada lluvia lo empeora.
Lo que no cuadraba
El número de motor. El que figuraba en el motor no correspondía con el de la documentación. Una discrepancia así hay que aclararla antes de pagar, no después.
La pintura. Mediciones de hasta 900 micras en algunas zonas, muy por encima de lo que da una pintura original. Capas sobre capas y posibles reparaciones debajo.
La tapicería. Los asientos estaban retapizados, con un acabado por debajo de lo que se espera de un Rolls-Royce de esta categoría.
Las fugas de aceite. En el motor, en la dirección y en la zona del diferencial trasero.
El veredicto: no recomendado
Y hay un matiz importante. La inspección fue no invasiva: no desmontamos la carrocería ni levantamos el suelo. Lo que vimos es el mínimo de trabajo que necesita el coche.
Cuando se desmonta una carrocería de madera en este estado, casi siempre aparece más.
Lo que aprende el comprador
Un Rolls-Royce clásico barato no es una ganga. Es un presupuesto de restauración con matrícula.
Con la estructura de madera podrida, el coste real puede superar con creces el valor del coche ya restaurado. Y si además el número de motor no coincide con el papel, estás comprando un problema con un logotipo muy bonito delante.
Por eso existe la inspección precompra. Este cliente se ahorró una compra que le habría costado mucho más que los 22.000 euros del precio.
Si vas a comprar un clásico, sea un Rolls-Royce o un Fiat Panda, inspecciónalo antes.
